Y se murió el weón,
disculpen, el conchesumadre,
no esperó a que llegara a Santiasco y celebrar tranquilo en Plaza Baquedano,
me dejó en esta ciudad, una ciudad sin opinión, ni posición, es completamente neutra, fome, sin identidad, (además de lo de CELCO y los cisnes… no cacho otra interacción de posturas y opiniones),
disculpen los valdivianos que lean esto, pero se lo merecen,
si mal no recuerdo fue la única región (o provincia) en la que ganó la derecha, tienen un alcalde UDI, y,
cuando se muere en dictador no hay celebración, nada,
sólo un tipo que parecía sacado de otra película con una botella de vino espumoso (champagne chilensis) un globo y serpentina rodeándole el cuello que cruzaba la plaza,
plaza que por lo demás no se llama de “Armas”, si no De La República, (la única en Chile)…
la verdad?, toy quemado, como picado, emputecido…
tamos a 840 kilómetros, pero pareciera que estamos en la Antártica, las noticias llegan de robote,
con decir que hace un tiempo, cuando se acabaron las negociaciones de los profesores con el gobierno, nadie…nadie!!, ninguno de los profes sabían que había que votar por las opciones que se ofrecían…
“cuáles?”, “cuándo?”, “
de qué estás hablando Pato?”… nunca votamos, no me creyeron.
Valdivia es una “ciudad” pequeña, para el que no conoce le cuento que de punta a punta uno la atraviesa a pie en 40 minutos. Es una ciudad donde el LIDER es el lugar de encuentro de las clases socioeconómicas, rubios (descendientes de alemanes) y morenos de pelo tieso (descendientes de mapuches) se encuentran en la caja 23, o en la expreso “para máximo 15 productos”, unos compran bandejas del “buen corte” y otros le llevan el producto con denominación de origen “LIDER”,
es una ciudad rara, y hoy me lo confirmó,
lucha por una identidad que arrastra de tiempos de la colonización alemana, pero ahí se quedaron,
hace unos días comentábamos eso con un valdiviano, al que le argumenté que quizás esa “independencia socio-cultural” que tanto se jactan no es una herencia tan valiosa, ni algo para vanagloriarse, quizás es sólo el resultante de ser un ramal en la columna vertebral de Chile,
no es escupir al cielo, esta ciudad me ha dado cobijo y trabajo,
es piola, llego a pie a la pega, las calles son limpias, el cielo es azul (cuando hay sol), aún se puede andar tranquilo en la calle,
todo esto mientras miro a las miles de personas que marchan por la Alameda (la Alameda es del pueblo… el Faro y Providencia es del resto),
se fue el maldito, al infierno?, quizás aparezca ahora en algún capítulo de Lost,
se fue sin dolor, cuidado por buenos médicos, con pastillas, en una cama limpia,
se fue el maldito que nos hizo tanto sufrir, (nos hizo, yo nací en el 73, soy hijo de la dictadura, no es requisito haber hecho colar para la UP para tener opinión), se fue el conchesumadre que enterró la educación en Chile,
te vas, y eso es lo que me emputece en estos momentos,
esa imagen de abuelo, gratis, que lamentablemente te la compran acá, las mismas viejas que votan por los candidatos buenos mozos de derecha,
si están tirando piedras en la Alameda es tu herencia, es lo que nos enseñaste con represión, es la salida que tiene el pueblo para botar la neura, la mezcla de alegría, rabia e impotencia que nos estás dando,
no los justifico, ni los entiendo, sólo los veo,
me despido con la única frase que le rescato a Copano en todos estos años “
muy, pero muy buenas tardes”.